La Fundación para la Integración Social y Educativa (FISOE), y el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), rindieron un homenaje póstumo a la Dra. Andrea Evangelina Rodríguez Perozo, quien fue la primera mujer dominicana graduada de Medicina.
Evento que tuvo lugar el viernes 25 de julio del presente 2014, a las 10:00 A. M., el cual consistió en la inauguración oficial de la calle que lleva su nombre, ubicada en el Mirador Sur, Distrito Nacional, entre las calles Leonor Felzt y Catalina de Pou, entrando por la C/ Antonio Guzmán Fernández, antigua C/ Privada.
Evangelina Rodríguez, nació el 10 de noviembre del 1879, en Higüey, pero desde temprana edad residió en San Pedro de Macorís, no solo fue Dra. en medicina, allí se le destacaron los siguientes aspectos sobresalientes:
En Evangelina se conjugan el esfuerzo personal, desde su condición de pobreza casi extrema (adjunta de un conjunto de formas discriminatorias), pero con metas claras y pensamientos fijos en las mismas, lo que la convierte en un ejemplo imperecedero ante el desánimo y el pesimismo que con frecuencia se manifiesta frente a la hostilidad que el medio ofrece. En un segundo motivo de honor hacia Evangelina es la dimensión social y humana de forma no tan común que hace de ella un ser excepcional, escaso y raro, al utilizar sus saberes y habilidades al favor de quienes más la necesitaban. En ella lo que prevaleció fue el sentido de devolución a la comunidad y a la sociedad que de alguna manera contribuyó facilitando los medios para alcanzar sus metas.
Asumió, frente a su país, una postura no individualista, postura que adquirió en ella un nivel de heroicidad al querer abrazar, como causa propia, numerosos problemas sociales y comunitarios que, al parecer, estaban recibiendo poca o ninguna atención de parte del Estado y / o de los ayuntamientos.
Esa actitud de entrega total a las causas humanas y sociales, ese pedir para dar, ese trabajar para resolver situaciones que causaban sufrimiento a otras personas, esa actitud, desafiante y de entrega responsable frente a las causas justas, rompiendo barreras para decir; ¡se pude!, es lo que ha hecho de esta dominicana una mujer fuera serie. Con todo esto se hace muy precisa la expresión poética de Manuel del Cabral cuando dijo: Hay muertos que van creciendo cuando más su ataúd baja”.
Al actuar de esa forma esta médica proyectó una gran capacidad de iniciativa y una excepcional sensibilidad social y humana, que la colocan como una mujer de ideas y de proyectos muy avanzado para su época y para su entorno.
Su amor al país, expresado a través de su actitud crítica y contestataria, la añoramos en estos días cuando vemos un país pateado, como una adolescente en la cadera, versos de Pedro Mir, otro macorisano ilustre.
Se especializó en París, en obstetricia y ginecología, y a su regreso puso sus conocimientos al servicio de las clases más necesitadas. Fundó un centro para el control de enfermedades venéreas, organizó el club de madres Gota de Leche y creó un servicio de obstetricia para exámenes prenatales y postnatales. Asimismo, propuso ideas progresistas para la época, como la enseñanza de la educación sexual en las escuelas dominicanas y la creación de métodos de planificación familiar.
Sin embargo, por su oposición al régimen de Rafael Leónidas Trujillo, fue objeto de múltiples vejaciones. Perseguida, encarcelada y torturada, terminó los últimos años de su vida marginada de la sociedad dominicana, con una grave enfermedad mental, murió el 11 de enero del 1947.
FISOE, debidamente representada por la Lcda. Nieves Lidia Emeterio Rondón, agradece al ADN, por hacer realidad el sueño, que desde hace varios años gestionó y obtuvo, mediante las Resoluciones 49/ 97 y 212/2001, la asignación de una calle que llevara el nombre de la Dra. Andrea Evangelina Rodríguez Perozo.
En su oportunidad el Secretario Técnico del ADN, manifestó que con el develizamiento de la tarja, el ADN reconoce los méritos ignorados por décadas de esta mujer excepcional. “Hoy tenemos la mujer integrada en todas las actividades, gracias al trabajo de una mujer que decidió romper con las barreras económicas, sociales y culturales de su época para lograr transformaciones”, resaltó, Julio Santana.
Al homenaje asistieron además las principales autoridades gubernamentales y municipales de San Pedro de Macorís y de la filial del Colegio Médico Dominicano de dicha provincia, estudiantes, público en general.





